MOJANDO LA CAMA POR MUCHAS NOCHES

 





Daniel llevaba muchas noches haciéndose pipí en la cama. No importaba la ocasión de la noche, el chico de 10 años siempre se orinaba en el transcurso de las horas, sintiendo frío en las piernas, pues sus calzones y pijama siempre se ponían fríos de la tela. Su madre ya estaba totalmente aburrida de estar lavándole las sábanas empapadas de pipí. Así que ella, una mañana de haber echado a lavar las prendas y sábanas sucias de su hijo, se fue al supermercado para comprar un paquete de pañales, también una botella con talco para bebés, toallitas húmedas y crema para evitar rozaduras. De igual forma aprovechó para comprar algunas cosas de comida para su casa.

Al retornar a su casa, instaló las cosas para Daniel en su cama y también guardó los productos alimenticios.

Por todo el día, Daniel jugó con sus juguetes sabiendo que cuando llegara la noche, su madre le pondría un pañal para dormir. Eso le emocionaba mucho, porque en su interior estaba ansioso por saber qué se sentía tener un pañal entre las piernas, el que le proporcionaría una rica fragancia; ¿qué se sentirá usar pañal? Era una duda que le llegaba a su mente cuando veía a un bebé por la calle. Por otro lado, usar pañal para dormir le causaba nervios, temía convertirse en un bebé para siempre.

Cuando llegó la noche, Daniel se preparó para dormir. Tenía todo listo para el siguiente día, como sus tareas de la escuela bien hechas y todo guardado en su cuarto.

Su madre llegó para ponerle el pañal. El niño se preparó recostándose en la cama, sintiéndose nervioso porque su madre le vería desnudo de nuevo, y hacía un largo tiempo, su madre no le veía sin ropa.

Para empezar, la madre de Daniel le retiró la ropa a su hijo. Cuando el chico estuvo usando sus calzoncillos, se acostó en la cama y su madre le retiró la prenda. Al estar desnudo, Daniel abrió las piernas, mostrando lo divino de su pene, el que estaba sin formas ni dimensiones. Fue puesto en mucho talco y crema para bebés en esa parte, afirmando que se sentían ricas las cosquillas que emanaban de esa parte, con cada movimiento de la mano de su madre en sus testículos y entrepiernas, emergían calambres que le erizaban la piel de su pecho. El niño sintió rico todo ese proceso, sentía rico las caricias de su madre en la zona íntima, sobre todo, llegaron más ricas sensaciones cuando su madre le levantó sus piernas para ponerle crema blanca en su ano, pero antes, su madre le limpió un poco sus pompas con papel higiénico, retirando restos de popó.

Finalmente, le pusieron el pañal bajo su cuerpo y le cubrieron con la parte frontal, con su pene con la puntita hacia abajo.  

Daniel sentía rico el usar pañal, la parte frontal y trasera de su cuerpo estaba cubierta por una sensual cubierta de algodón.

Poco después, Daniel y sus padres se durmieron tranquilos.

Y él también.



FIN