Bedtime





La hora de acostarse era el momento favorito del bonito niño de este cuento, porque era cuando podía quedarse tranquilo para poder leer con detenimiento el libro con sus historias favoritas.

Para la colocación de su bonito pañal, llegó la tía del niño, una mujer muy bonita. Ella le vio acostado en la cama boca abajo, leyendo en silencio, con una sonrisa muy bonita. Rápido le dijo que ya era hora de ponerle el pañal. El bonito niño de este cuento dijo que sí, y permitió que su tía le quitara toda la ropa. Su pantalón color negro, su camisa gris y su calzón quedaron a su lado. Su desnudez era muy bonita, su pene era de buen tamaño y algo ancho, con una piel fina en sus testículos y sus pompas. Todo esto era perceptible por la tía del bonito niño, cuando ella iba limpiándole con unas toallitas húmedas toda la zona del pañal, con la finalidad de que su sobrino no tuviera olores a pipí ni restos de popó en el interior de sus pompas. 

Cuando el bonito niño estuvo limpio, le pusieron el pañal bajo las pompas, subiendo por la parte frontal. Le ajustaron bien las cintas y quedó viéndose totalmente hermoso con el pañal.  
Lo último que hicieron fue ponerle la misma ropa, sin el calzón para que no tuviera mucha presión. 

Le prepararon un vaso con leche de chocolate. El bonito niño de este cuento la bebió tranquilamente, disfrutando las últimas líneas de sus cuentos. 
Al final, puso un rato la televisión. Cuando le dieron unas breves ganas de ir al baño, se hizo pipí en el pañal, disfrutando el calor de su pipí humedecer su bonito pene. 

Luego se quedó dormido, feliz de su vida así como era.




FIN