El nuevo amigo Arcadio - Parte 2






Parte 2

 

Arcadio va a la casa de Alex

 



Alex y Arcadio formaron una bonita amistad, siempre en los momentos libres de cada taller, sobre todo cuando terminaban y esperaban a sus padres, los dos se ponían a jugar con las barras de plastilina, formando figuras, conversaban sobre tus temas favoritos y terminaban riéndose de cualquier chiste. Sus madres ya habían formado una bonita amistad, inspirada en la relación amistosa de los dos niños, incluso las dos habían tomado un café juntas en la plaza cercana, facilitando más los contactos entre sí.  

 

Alex estaba pensando en invitar a Arcadio a su casa para pasar un rato mejor con él, para tener más tiempo de conversar, de jugar y construir mejores figuras con las plastilinas.

 

Y así fue.

En un día al final del taller de Alex, él le dijo a Arcadio que llegara a su casa por la noche, justo a las 8:00 para que tuvieran un rato libre antes de dormir.

 

Arcadio se preparó en su propia casa. En una pequeña mochila echó el pijama con que dormiría, un cambio de ropa completa, siendo un pantalón corto, otro bonito calzón y una camiseta. Además de eso, su madre le puso unas ricas galletas por si le daba hambre por la noche. Con todo eso preparado, llevaron a Arcadio a casa de Alex antes que dieran las ocho de la noche en punto.

 

Al llegar, Arcadio y su madre salieron del auto cuando lo dejaron estacionado en la acera, justo enfrente de la casa de Alex.

Caminaron hacia la puerta. Tocaron el timbre y esperaron.

 

Enseguida escucharon que alguien iba caminando a abrirles.

─Te portas bien, por favor, Arcadio─. Dijo la madre del niño.

Arcadio afirmo con la cabeza.

Entonces les abrieron. Era la madre de Alex. La mujer permitió el acceso a Arcadio y él se fue caminando con su amigo.

Las dos mujeres amigas se quedaron conversando en la puerta un rato. Después, la madre de Arcadio se fue de nuevo a su casa.

 

Alex llevó a Arcadio a conocer su cuarto. Cuando estuvieron ahí, le mostró todos sus juguetes, sus juegos de mesa. También algunas películas que tenía como colección. Pero lo mejor para ambos, fue tener más plastilinas nuevas con las cuales poder hacer más figuras venidas de su imaginación. Los dos no perdieron el tiempo, abrieron las barras de plastilina y se pusieron a crear personajes nuevos, y les hacían historias para entretenerse. Después, los deshacían, quedando las barras hechas una rueda sin forma.

 

Alex y Arcadio jugaron ahí en casa a diversas cosas. Pasaron de hacer figuras con las plastilinas a jugar a las escondidas; luego fueron a jugar pelota al jardín de Alex, teniendo cuidado con las plantas alrededor, las cuales eran muchas flores compradas por la madre de Alex. Arcadio se dio cuenta que Alex tenía un hermanito pequeño, de tres años, le gustaba ver que le consentían mucho al bebé.

Así se fue el tiempo, entonces, dieron casi las 10:00 de la noche, y a todos en casa de Alex les comenzó a dar mucho sueño.

Fue en ese momento cuando la madre de Alex llegó con los dos chicos, y les indicó que debían prepararse para dormir. Alex ya sabía sus rutinas a la hora de dormir, un momento como ese. Rápido se fue a sacar las prendas de su pijama. Arcadio sacó su pijama en su mochila.

Cuando Arcadio se dio la vuelta para ver a Alex, se quedó sorprendido, porque su buen amiguito, el que le compartía de sus plastilinas en los talleres culturales, ahora mismo estaba quedándose en la más hermosa de las prendas íntimas: su calzón color blanco, dejando sobre la cama el pantalón y la playera. Le sorprendió ver las desnudas piernas de Alex, bien bonitas, bien formadas, eran dignas de ver mucho tiempo. También le gustó a Arcadio ver el bonito bulto del pene de Alex, oculto bajo su calzón.

Alex se dio cuenta que Arcadio le estaba observando sorprendido por haberse quedado en puro calzón, y no tardó en quedarse desnudo. Rápido se despojó la prenda, siguiendo las rutinas de su madre cuando ella le quitaba el calzón, de ponerle la forma porque se enredaba en sus piernas; ahí mismo Alex se dio cuenta que su calzón tenía una pequeña mancha de popó justo donde daba la línea de sus pompas, pero no le dio mucha importancia. En ese momento, Arcadio no perdió la oportunidad de preguntar:

─Alex, dime, ¿Por qué te has quedado todo desnudo?

Alex iba a responderle a su amigo Arcadio, pero la emoción de ese momento le hizo ponerse a hacer la mejor de sus fantasías para un momento como ese, y rápido se acostó en la cama donde iban a dormir, levantando las piernas, dejando ver sus hermosas pompas, con piel blanca.

─Mira Arcadio, ¿Te gustan mi enorme culo? ¿No quieres tocar?─. Dijo Alex, mientras iba pasando sus dedos por la línea de sus pompas.

Arcadio sonrió, le dieron ganas de tocarle las pompas a su amigo, y puso sus manos, dando una rica caricia a las líneas de Alex, incluso, sintiendo su bonito ano.

─Tus pompas son bien suaves, amigo─. Dijo Arcadio.

Arcadio siguió tocando las pompas a Alex, pasando sus dedos sobre sus líneas y sintiendo el ano de su amigo, sin saber que al hacerlo, se le estaban quedando unos restos de popó en el interior de sus uñas. Al dejar de tocar, Alex quedó acostado desnudo ante su mejor amigo, con todo su hermoso pene expuesto.

Antes que Alex dijera una sola palabra, Arcadio se dio cuenta que la madre de Alex llegó al cuarto con unas cosas en la mano…