Parte 4
Amigos bien sucios
Arcadio
estaba sorprendido aún, no podía creer que en la tranquilidad del oscuro cuarto
de Alex se hallaba respirando todo el aroma de la popó en ese pañal. Más aún,
le sorprendía que Alex no se despertara con semejante suceso hecho por sí
mismo, ni con el olor.
Arcadio se mantuvo ahí hincado en la cama por unos
dos minutos más. Luego le vinieron las ganas de intentar despertar a Alex, a
pesar de ser su amigo, a su corta edad afirmaba que no se iba a dormir
respirando los aromas a popó.
Arcadio le tocó los hombros a Alex con sus dedos,
pero su amigo no se movía, solo seguía respirando con suavidad, durmiendo igual
que un bebé. Ahí mismo a Arcadio le dieron ganas de intentar algo atrevido: le
dieron ganas de tocarle las pompas a Alex, sentir esa popó acumulada ahí dentro
de ese pañal. Al ver que su amigo Alex seguía dormido como una piedra, llevó su
mano derecha, y muy suavemente fue acercando, empezando por acariciar la
envoltura de algodón que cubría las pompas de ese niño, ese algodón que se
había puesto en color marrón oscuro, por el pipí y popó bien mezclados. Arcadio
se dio cuenta que la popó hecha por su buen amigo fue mucha, sí era una bola
bien expandida, ya se imaginaba esa gran suciedad por dentro.
Cuando Arcadio se sintió satisfecho tocando la popó
dentro del pañal de Alex, mejor se decidió a ir hablarle a la madre de Alex
para que ella le hiciera la limpieza.
Arcadio se salió de la cama, teniendo cuidado de
no tropezarse con algo. Caminó lento, bostezando, escuchando los sonidos del
pañal que le habían puesto a él, el cual solo crujía, sonaban las barreras anti
escurrimientos en su entrepierna. Al abrir la puerta, antes de salir, Arcadio
se despegó el pañal metido en sus pompas, pellizcando el algodón, pero no logró
sacarlo mucho, era raro tener que dormir usando ese tipo de cosas, pero si su
amigo los usaba y podía ayudarle usando uno para ser comprensivo, no tenía
problema con eso.
Arcadio fue caminando hasta donde conoció era el
cuarto de la madre de Alex. Tocó la puerta lento por unos tres minutos, hasta
que la mujer abrió con cuidado.
─¿Qué ha pasado, Arcadio?─. Preguntó la mujer, con
una pequeña preocupación, lista para acudir a lo que hubiese ocurrido. Y el
niño casi desnudo, si no fuera por el pañal y el calzón encima, le dijo:
─Siento mucho despertarle, pero vine a avisarle
que Alex se hizo popó en el pañal, está dormido, huele muy feo y no se ha
despertado, le moví un poco pero no pasó nada─.
La mujer sonrió, le guiñó el ojo al hermoso niño
que era Arcadio y se fue caminando con él en ruta al cuarto de su hijo.
Llegaron al lugar, el cual estaba apoderado del
mal olor salido del pañal que usaba Alex.
Arcadio se dio cuenta que Alex ya se había
despertado. Y fue porque Alex realmente podía sentir cuando ya tenía su popó
fuera de su cuerpo, acumulada dentro del pañal, bien esparcida como la crema de
cacahuate en el pan.
─Alex, cariño, ya te hiciste durmiendo─. Dijo la
mujer.
Alex no dijo nada, solo se rascó los ojos para
poder ver con las luces de los pasillos de su casa. Tuvo que poner más fuerza
en sus ojos para resistir la luz blanca de su cuarto. Se sentó en la cama, provocando que todo dentro de sus
pompas en el pañal bien ajustado se fuera batiendo un poco más, llegando hasta
sus pequeños y bonitos testículos, y eso bien lo pudo sentir, no se preocupó
por nada, sería su madre quien limpiaría todo eso.
Arcadio estaba sonriente ahí al lado de Alex;
parecía que le iban a cambiar el pañal igual a él, pero no. Alex solo le devolvía
las sonrisas a su amigo.
La madre de Alex preparó las cosas para el
rutinario cambio de pañal que siempre le hacía a su hijo por las noches. Los
dos ya estaban tan habituados y parecía tan normal; aunque no habían conocido a
otra persona ni niño con los mismos hábitos nocturnos.
Entonces comenzó el cambio de pañal, la mujer
despegó ambas cintas, teniendo cuidado de no manchar las sábanas que cubrían la
cama de su hijo. Alex bien sabía los procesos a seguir con su madre en
situaciones sucias como esas, porque iba levantando su cintura con cuidado,
muchísimo cuidado, para que las manchas grandes de popó no salieran de los
bordes del pañal. Arcadio se dio cuenta del potencial de su amigo para defecar
en el pañal, vio la enorme cantidad de popó en todas las hermosas pompas de
Alex; no había sido que Alex hallase hecho una gigantesca cantidad, cuando se
sentó al ir despertando todo se esparció por dentro.
También Arcadio se dio cuenta que los testículos
de Alex se habían ensuciado de popó, sus entrepiernas no tenían espacio limpio.
Se quedó observando el proceso de limpieza para Alex, cuando su amigo levantó
sus piernas sobre su pecho un poco, y su madre iba pasando trozos de papel
higiénico, uno tras otro, sacando los grumos mal olientes de la popó de Alex,
la cual bien reflejaba los alimentos recientes del niño, si sus comidas fueron
semillas, cáscaras, porque se podían ver en los papeles y toallitas húmedas
restos de cáscara de tomate, granos de elote o de pan de trigo.
Al quedar todos los papeles y toallitas húmedas
dentro del pañal, Alex bajó sus piernas para poder reposarlas, sin
preocupaciones de ensuciar las sábanas de su cama. La madre de Alex hizo bola
el pañal, cuidando que todo se quedara dentro. Arcadio ayudó en acercar más los
accesorios de higiene, para que la mujer le echara más talco en el pene a Alex,
y crema blanca en sus pompas, pasando bien sus dedos para que el ano de su hijo
quedara blanco.
Cuando Alex quedó bien aromatizado a sustancias
para bebés, su madre abrió el pañal nuevo, poniéndolo bajo las pompas del niño,
midiendo bien y subiendo la parte frontal. Arcadio le dijo adiós al pene de
Alex con la puntita hacia abajo cuando situaron la cubierta frontal del pañal,
y sellaron con las dos cintas laterales.
─Gracias mamá, Arcadio, vamos a seguir durmiendo─.
Dijo Alex, gateando hasta su posición en la cama.
Arcadio dijo que sí. Antes que se subiera a la
cama de nuevo, mientras la madre de su amigo sostenía el pañal lleno de popó en
su mano, ella dijo:
─Arcadio, si tú también tienes ganas de hacer
popó, siéntete libre de hacerte ahí en el pañal que te puse, y yo vendré a
cambiarte sin problemas─.
─Muchas gracias, es usted muy linda─. Dijo Arcadio
con su voz angelical.
La mujer sonrió, les mandó besos a los dos y se
fue a depositar el pañal sucio de Alex en el bote de basura del cuarto. Antes
de irse encendió el purificador de aire para que los aromas a popó y pañal
sucio se fueran rápido.
En ese breve momento de paz, cuando Arcadio estaba
por quedarse dormido de nuevo, Alex no se había dormido tan profundamente como
hacía unos momentos, estaba despierto, y él le dijo a su amigo:
─Arcadio, te reto a hacerte popó también en el
pañal─.
Los dos chicos se vieron a los ojos, luego dejaron
esa conexión de miradas para poner sus atenciones en sus pañales.
─¿Cómo le hiciste para hacerte en el pañal? Yo
nunca lo he hecho─. Dijo Arcadio, con una sonrisita emocionada.
─La verdad se siente rico. Al menos yo siento
cuando me vienen las ganas y se me hace algo incontrolable, solo lo dejo salir
todo, sin preocuparme en despertar, luego me cuesta dormir de nuevo, como en
este momento; después que mi mamá me cambia por la noche, siempre tardo en
dormir nuevamente─. Respondió Alex, dándose palmadas en el pañal, en sus pompas
limpias.
─Interesante. Ahora que me dices eso, de invitarme
a hacerme popó aquí en este pañal, sí tengo ganas, solo no quise hacerlo cuando
tu madre estaba limpiándote tus pompas y tu pene porque me dio mucha pena, pero
como ella dijo que me limpiaría, ahora sí me dan ganas en todos los sentidos─.
Dijo Arcadio, pujando, confirmando un largo leño dentro de todo el conducto de
su ano.
Alex se emocionó, se acercó a su amigo, le invitó
a ponerse hincado para poder marcar en su pañal la línea divisoria de sus
pompas, y poder ver cuando la popó mal oliente de Arcadio fuera saliendo,
borrando esa línea del pañal.
Arcadio dijo que sí se iba a hacer en el pañal
enfrente de su amigo, como una forma de ser un mejor aliado en los secretos.
Tenía ganas de ensuciarse y probar nuevas experiencias.
Arcadio solo se acomodó ahí hincado al lado de
Alex y mientras Alex se recostó para ver de cerca las pompas de Arcadio, el
niño próximo a hacerse en el pañal comenzó a reunir sus energías.
─Hazlo ahora─. Dijo Alex.
Arcadio dijo que sí. Cuando comenzó a pujar para
que saliera la popó, lo hizo lento, apreciando que no era igual a hacerlo en un
retrete; el pañal parecía hacer una especie de presión cuando la popó tenía que
salir, pero finalmente, puso fuerza…
Alex escuchó que Arcadio sacó sus gases con
presión, sonaron fuerte, unos gases continuos que perfectamente tenían que
llevar popó…
─¿Ya te está saliendo la popó?─. Preguntó Alex,
sonriente, emocionado, sintiendo el evidente olor aun cuando su amigo no
llevaba mucha popó en su pañal. Alex sintió su pregunta como algo absurda, pero
su amigo le confirmó al abrir los ojos y volver a cerrarlos, para seguir
pujando, sacando sus siguientes gases sucios.
Arcadio se concentró para ensuciarse con toda su
infantil consciencia, luchar contra el pañal en su ajuste y en el cruce entre
sus piernas. Claro sintió que la pipí comenzó a salir sin detenimiento, y al
pensar que se iban a manchar las sábanas de la cama, detuvo un poco el empuje
de la popó para poder ver eso, pero no vio manchas. Todo estaba bien. Y ese
niño tan lindo, terminó pujando con todas sus fuerzas cuando sus intestinos le
pidieron vaciarlo todo.
Alex vio lo que quería ver, vio bien cuando la
línea divisoria en las pompas de Arcadio se borró, el pañal se infló por dentro,
al igual que sucedía en él, como si un topo hubiese dejado sus salidas hacia la
superficie con un volcán. También Alex sentía los olores de la popó de Arcadio,
era fuerte, un poco más agria, y por los enormes gases que Arcadio hizo sonar
al pujar, bien pudo saber que tuvo diarrea todas las pasadas horas.
Arcadio sentía un alivio enorme. Ya podía respirar
con normalidad, aún pujaba pero no salía nada más, toda la popó estaba apretada
en el interior del pañal, cubriendo sus pompas, casi a punto de salirse por las
barreras laterales, para que sucediera bien requería un poco de presión.
─Voy a llamar a mi madre para que venga a cambiarte─.
Dijo Alex, saliendo de su cama de un brinco, lleno de energía, como si apenas
se hubiesen levantado, aunque los ojos le pesaban aún, por ser las 3:46 de la
madrugada. Pero quería ver la popó de su amigo toda aplastada dentro del pañal,
eso valdría la pena muchísimo esa noche.
Arcadio se quedó ahí hincado para esperar, y al
recordar lo que hizo Alex cuando le cambiaron el pañal hacía unos momentos,
mejor se acostó en el mismo lugar, colgando sus hermosas y desnudas piernas de
niño grande. Eso hizo que la popó y el pipí se esparciera por el algodón que
envolvían sus pompas y su pene, sus divinos testículos, mezclándose, creando
una tonalidad para el algodón en color marrón oscuro; era lo clásico cuando un
niño se hacía en el pañal.
Alex se tomó su debido tiempo haciendo lo evidente
en llamar a su madre, por lo que dentro de unos tres minutos, él llegó con la
mujer, volviendo a cerrar la puerta y encendiendo la luz. Alex caminaba hacia
su amigo, escuchándose los sonidos de su pañal limpio y seco.
Arcadio no quiso moverse mucho, bien podía sentir
cómo sus jugos dentro de su pañal se esparcían por la zona de algodón donde
solo había pipí.
─Arcadio, qué bueno que te hiciste popó en el
pañal─. Dijo la madre de Alex, sonriente, bostezando, estirando su cuerpo
una vez más para otra limpieza. Arcadio
le dijo con su voz angelical:
─Si, me dieron las ganas, ya no podía aguantarlas
mucho, me iban a molestar tarde o temprano─.
─Bien, no te preocupes, te voy a limpiar tus
pompas y tu pene para que no te vaya a causar irritación─. Dijo la madre de
Alex.
Antes de iniciar a reunir los accesorios de
limpieza cuando cambiar de pañal se trataba, primero le quitó el calzón a
Arcadio, dejando a la vista ese producto absorbente, lleno de color amarillo
por enfrente y con la mancha marrón oscuro por la mitad de sus entrepiernas.
Luego se fue a reunir los elementos de limpieza: las toallitas húmedas, el
talco, la crema y el papel higiénico.
Arcadio abrió sus piernas un poco hacia los lados
para que le pudieran abrir las dos cintas de su pañal. Cuando lo hicieron, Alex
prestó mucha atención, quería saber si su amigo hacía la misma cantidad de popó
en un pañal que él, cuando a veces podía ver su suciedad cuando le daban el
pañal a cerrar con todos los papeles dentro.
Entonces le abrieron el pañal completo a Arcadio,
revelando la suciedad contenida en sus hermosas pompas. Alex se dio cuenta que
sí había llegado todo hasta los testículos de Arcadio, y la cantidad de todo lo
sucio era cercana a la de él.
─Arcadio, sube tus piernas sobre tu pecho, trata
de mantenerlas así hasta que yo te diga, para que pueda limpiar tus pompas, tu
ano, luego tu pene y de ahí tus entrepiernas, y no te muevas mucho─. Dijo la
madre de Alex.
─Está bien─. Dijo Arcadio con su hermosa voz.
Mientras Arcadio iba sosteniendo sus piernas, la
madre de Alex sostuvo el pañal para que no se moviera ni se saliera más la popó
ahí aplastada, ni se cayera un solo grumo de la piel del hermoso niño. Luego,
con el mismo proceso con su hijo, fue limpiando las pompas de Arcadio con papel
higiénico, sacando las manchas más grandes para luego terminar las mínimas con
las toallitas. Con hacer eso también se dio cuenta que iban los restos de
alimentos más recientes, algunas cáscaras pequeñas de tomate y cáscaras de unos
elotes. A ella no le daba ninguna repulsión hacer esas limpiezas, por ser niños
tan lindos, todo merecía el cuidado y valía más que la pena. La piel de Arcadio
era tan suave como la de Alex, al ir limpiando el ano del niño con las
toallitas, ella sentía que frotaba la parte interna de un melón o una papaya,
resbaloso y aguadito.
Tiempo después, la piel íntima de Arcadio quedó
completamente limpia, no hubo ninguna mancha de popó ni humedad de pipí, la
única humedad era la que liberaron las toallitas húmedas, aromatizando a bebé
toda esa zona.
─¿Arcadio, quieres que te ponga otro pañal o
prefieres dormir con puro calzoncito?─. Preguntó la mujer.
Arcadio dudó unos segundos, sonriente, y como
siempre, sintiéndose un buen amigo, eligió tener otro pañal puesto, para hacer
la mejor compañía a Alex en todos los sentidos. Así que la mujer ya no dijo
nada, para irse a dormir feliz y los chicos también, volvió a poner otro pañal
a Arcadio, con el mismo proceso, sin antes haberle puesto mucho talco en su
pene, acariciándoselo para esparcirlo, igual crema en la zona de su ano.
Cuando la madre de Alex se fue, como diversión de
los dos chicos, Alex quiso saber qué pañal era el que más pesaba, y le propuso
la idea a su amigo de sacar los pañales llenos de popó del bote de basura, y
calcularan cuál pañal tenía más peso, quién se había hecho más popó. A Arcadio
se le hizo muy rara la idea, pero muy divertida al mismo tiempo, así que le
dijo que sí a su querido amigo.
Y fueron a sacar los pañales llenos de popó en el
bote de basura, cada uno sostuvo el que usó, lográndolo saber porque el pañal
que estaba hundido hasta el fondo era el de Alex.
En ese momento, a quien se le ocurrió un buen reto
fue a Arcadio, y él le dijo a Alex:
─A que no te atreves a oler tu pañal en dos
formas…
CONTINUARÁ
PRONTO...
