El nuevo amigo Arcadio, Parte 5 – FINAL






Alex se quedó pensativo en las dos formas de oler su pañal usado, esperando que su amigo le dijera. Y entonces Arcadio dijo:

─Te reto a que huelas tu pañal así como está hecho bola.

Alex se sorprendió, y le dijo a su amigo:

─Bueno, en sí nunca los he olido por ganas propias, pero sí por obligación cuando me están cambiando, como hace un poco, porque el olor se expande─. Y sin ningún impedimento, llevó su nariz a las envolturas de tela y plástico del pañal que usó, el que tenía toda su gran popó completamente batida por dentro como si fuera crema de cacahuate. Alex sintió que sus propias heces olían en ese momento como si fuera azufre, o alguna especie de material muy denso, al menos a su edad no podía describirlo.

Arcadio sonreía de una forma maliciosa, a pesar de verse tan angelical, era un chico que podía sacar pensamientos muy locos. Aun así, se sorprendía que Alex oliera bien su pañal usado, pensó que quizás le daría asco, pero era verdad eso, de que el olor se esparcía por el aire y era imposible no oler tus mismas heces; incluso algo muy idéntico a ir al baño normal.

─Bien, es mi turno.

Arcadio también olió su pañal, encontrando el aroma algo interesante, porque además, pudo sentir el olor de las toallitas que dejaron ahí dentro, hechas casi bolitas, las mismas con que le pasaron tallando en su ano.

─Es algo interesante todo esto, nunca había vivido algo así. Ahora los abramos para ver la suciedad de cada uno…

Volvió a decir arcadio, y Alex, con la misma sonrisa maliciosa, pero llena de curiosidad, le dijo que sí.

Los dos intercambiaron sus pañales usados, y Alex abriendo el gran obsequio de Arcadio, despegó las cintas en la posición que las dejó su misma madre, abriendo luego toda la extensión del pañal. Se impresionó mucho, toda la popó de su amigo se había batido ya por todo el algodón, la presión con que estuvo hecho bolita hizo todo el esparcimiento; mucho más, el algodón ya no era blanco ni en tonos celestes, era un poco marrón con amarillo.

Entonces arcadio abrió el pañal de Alex, y con el mismo proceso, lo hizo. Los dos pusieron atención, ahí estaba esa masa aún tibiecita, que se iba poniendo fría cada segundo. El aroma era casi el mismo, en sus mentes a los dos les gustaba.

─Bueno, ya nos quitamos esta duda, hay que tirarlos de nuevo así como los hizo mi madre, porque si no, nos podría decir algo si viene y nos ve con los pañales abiertos─. Dijo Alex.

Alex dijo que si, y con sumo cuidado, hicieron bola los pañales, pero a pesar de tener el cuidado, Arcadio se dio cuenta que en uno de sus dedos se quedaron machitas de popó, la popó de su querido amigo, pero sin ninguna pena, se la limpió con la playera que usaba.

 

Luego de un breve rato, los dos chicos se volvieron a meter en la cama, cada quien con diferente tema para conversar unos últimos minutos por esa madrugada. Parecía que haber olido los pañales de cada uno y ver los interiores de la popó, se había ido con el aire que cambió, porque ya no olía a pañal cambiado ni a suciedad, era un aroma a cuarto limpio, por tener los purificadores de aire en modo activo y también los complementos de higiene para bebés o niños grandes, poseían un olor muy bonito, y cambiaba los aromas de cualquier lugar a uno más agradable.

Cuando Arcadio escuchó que Alex roncaba un poquito, no quiso intervenir más, como buen amigo, respetó su descanso y cansancio, al siguiente día hablarían y jugarían más con lo que más les gustaba de las plastilinas.

 

Al día siguiente…

 

Alex y Arcadio se levantaron así como se acostaron.

Frente a frente se quitaron el pañal, que en sí, Alex  era quien lo tenía bien lleno, porque de noche, le dieron unas bien reconocidas ganas de hacer pipí, pero por tener el pañal y no querer ir al baño, utilizó su protección absorbente y pudo continuar durmiendo. Arcadio en cambio, tenía el pañal seco, y como la madre de Alex no quiso tirarlo por no estar ni siquiera con manchas de popó en la zona de las pompas, lo dobló un poco, porque ese mismo pañal le pondría para la noche a Alex.

Así que se fueron a desayunar viendo la televisión y contando lo que recordaban de sus sueños al dormir a la madre de Alex.

Arcadio era un buen amigo, siempre proponiendo retos locos, y un chico que siempre miraba con detalle, las pompas de Alex, para saber si tenía un pañal usando en el justo momento en que andaban juntos por cualquier lado de la vida.